Los 11 valores del exdeportista profesional en las empresas

¿Cómo aplicar los valores deportivos al mundo de la empresa? El exdeportista profesional puede aportar mucho, tanto en una empresa como si decide emprender nuevos proyectos.

 

Por: Julio Fariñas (CEO de Footters)

 

Desde la perspectiva privilegiada de exdeportista profesional, empresario, emprendedor y superviviente en la transición a la “vida real” y, tras dar por terminada mi carrera como futbolista a los 28 años, son ya 10 años de experiencias, tanto positivas como negativas, en el mercado laboral. Este tiempo me ha permitido concluir que el exdeportista profesional puede aportar mucho, tanto en una empresa como si decide emprender nuevos proyectos. 

Me voy a centrar en mi deporte: el fútbol, pero este artículo es extensible a cualquier otro deporte.

Haciendo retrospectiva hasta mis 4 años de edad, cuando pedí a mi padre jugar al fútbol en un equipo, he tenido la gran suerte de educarme en valores, además de los que se adquieren en el entorno familiar, en el barrio y el colegio con tu grupo de amigos. No todo el mundo tiene la posibilidad de adquirirlos en el entorno de un colectivo deportivo.

Cuando pisas por primera vez un vestuario sabes que tienes un grupo de compañeros con los que debes compartir muchas horas de tu vida. Tienes un entrenador con el que debes aprender y mejorar día a día, al que debes obedecer y respetar sus decisiones. Desde ese primer momento empiezas a saber que te tienes que desenvolver en ese hábitat, el del equipo y saber cuál es tu rol y tu relación con ellos.

¿Os suena esto relacionado con el mundo laboral?

Vamos a ir desgranando qué valores desarrolla el deportista profesional desde temprana edad y cómo podemos ir relacionándolos con aptitudes valiosas que pueden convertirlo en una persona con un alto potencial como emprendedor, empresario o empleado.

1. Sueños y foco

Imagen: Respuestas.tips

Cuando comienzas a practicar el deporte que te gusta tienes en la mente un sueño. En este caso específico del futbolista, tienes el sueño de poder ser jugador profesional de un gran club, defender ese escudo y representarlo en las grandes competiciones. Ves un partido de Champions, un clásico o un partido de un Mundial y visualizas la imagen de estar un día viviendo ese sueño. Vas a hacer todo lo que esté en tu mano para poder alcanzarlo. Y ese sueño, de un niño que quiere ser futbolista, es de las energías más poderosas que jamás he sentido. Todo en tu vida gira en torno a ello y desarrollas emociones y sensaciones que, bien gestionadas, son imparables.

Si asimilamos el sueño a esta misma sensación en el  mundo empresarial, laboral o de emprendimiento, es el tan llamado “foco”. Tener la mente centrada en algo y desarrollar todas tus capacidades, sin distracciones, es un gran valor y, el futbolista ha desarrollado esa capacidad durante años. Cuando emprendes tienes el sueño de generar un producto o un proyecto que te ilusiona, y sueñas con conseguirlo, por tanto el futbolista parte con la ventaja de haber generado esas sensaciones y esas emociones y sabe cómo centrar todos sus esfuerzos en conseguir ese sueño.

2. Metas

Foto: Álbum de Julio

El futbolista se va marcando metas o retos tanto a corto, medio o largo plazo. Las metas a corto plazo comienzan desde que inicias una pre temporada. El primer objetivo es ganarte un puesto en el equipo, luego, ganarte un puesto en la convocatoria y aún más, un puesto en el once titular. A medio plazo buscamos conseguir la continuidad en el equipo y, a largo plazo, ser un jugador importante en tu equipo, un jugador querido por la afición y porqué no, un jugador que despierte el interés de equipos más importantes.

Si asimilamos las metas que se marca el futbolista en el corto, medio y largo plazo nuevamente encontramos que esto es un valor diferencial para un emprendedor, empresario o empleado ideal, ya que estas metas hacen que la capacidad de rendimiento y la productividad aumenten de forma relevante.

3. Objetivo Común

Imagen: Pixabay

Tanto a nivel colectivo como a nivel individual, el futbolista cada temporada se marca una serie de objetivos que cumplir. Esos objetivos, de cada uno de los jugadores y del entrenador, puestos a disposición del colectivo, son los que hacen que se lleguen a alcanzar los mismos. En cualquier startup, empresa o grupo de trabajo es vital el marcar objetivos y poner a disposición del grupo todas las capacidades para poder alcanzarlos. Por tanto, el futbolista está acostumbrado a trabajar por objetivos y bajo presión. Esto nuevamente lo hacen tener un valor diferencial respecto al resto.

4. Empatía

Desde temprana edad, cuando el futbolista empieza a practicar este deporte en un colectivo, debe desarrollar una habilidad empática para poder conectar con sus compañeros y su entrenador. Debe saber ponerse en la piel de su entrenador para poder entender su decisiones, tanto las que le influyen de forma positiva como para saber encajar las que le afectan de forma negativa y poder trabajar y mejorar para ganarse su confianza. Lo mismo sucede con los compañeros, el futbolista debe ponerse en la piel del resto para saber cómo piensan y el por qué de sus decisiones o acciones, tanto en el día a día de las relaciones personales en un vestuario como en sus emociones o sensaciones tras una victoria, una derrota, una buena o una mala actuación, una buena o mala crítica de la prensa, etc. Sólo así, poniéndose en las botas del compañero, el futbolista es capaz de poder actuar para poder mejorar el rendimiento colectivo y las relaciones personales. Jamás conocí un equipo que consiguiese éxitos sin que el grupo humano fuese una piña.

En el mundo laboral esta aptitud se vuelve un valor diferencial, especialmente en el aspecto comercial y del desarrollo de negocio. Un emprendedor, empresario o empleado con empatía es capaz de convencer a la persona que tiene enfrente y generarle seguridad a la hora de cerrar un acuerdo, convertir una oportunidad en negocio y es una pieza clave en el ambiente de trabajo de un grupo.

5. Capacidad de aprendizaje

Imagen: Marcadorint

Desde que el futbolista empieza a practicar fútbol dentro de un equipo, hay un proceso de aprendizaje continuo y día a día. Cada entreno, cada charla, cada partido es un proceso de aprendizaje. Cuando el futbolista acaba su carrera profesional aparte de todos estos valores y aptitudes adquiridas más las aptitudes innatas, su mente en la visión del trabajo es una caja vacía deseosa de aprender al igual que cuando comenzó a jugar a la pelota, por tanto, es un diamante en bruto para poder pulir en una empresa, si su actitud es la adecuada tras colgar las botas. Si ha sido un jugador de equipo sabe que es vital rodearse de buenos compañeros para conseguir objetivos y por tanto está en una buena predisposición de emprender si se rodea de profesionales que le aporten en materias que no domina por falta de conocimiento o experiencia y es un momento de buena predisposición para emprender.

6. Especialización y polivalencia

Foto: Álbum de Julio

El jugador a lo largo de su carrera se va especializando en una posición determinada en la que su rendimiento es el adecuado, por tanto a nivel de empresa sabrá adaptarse a una posición dentro del equipo donde su rendimiento sea ideal en base a sus virtudes. Si además ha tenido la posibilidad o las condiciones de ser un jugador polivalente tendrá la capacidad de adaptarse a diferentes puestos, por tanto hacen de él un perfil capaz de adaptarse rápidamente a diferentes roles o puestos dentro de sus capacidades.

7. Trabajo en equipo

Imagen: Premium Incoming

Es uno de los valores fundamentales del futbolista, saber trabajar en equipo y poner su esfuerzo a disposición del colectivo para alcanzar objetivos y éxitos. Son 11 jugadores en el campo que deben trabajar de forma colectiva para ganar las batallas individuales en los emparejamientos 1×1 que se dan con el contrario para poder conseguir la victoria del equipo. Tuve un entrenador que decía que el peso de un equipo son 11 kgs. y que si cada jugador cargaba con su kg. de responsabilidad el equilibrio en el esfuerzo hacía mejorar el rendimiento, si alguno de los 11 dejaba de cargar su kg. de responsabilidad el resto debía cargar con más peso. Esto a nivel laboral hace que un futbolista tenga la capacidad de la responsabilidad del esfuerzo para no perjudicar al colectivo, valor diferencial para que una empresa tenga a un empleado comprometido. Si el futbolista decide emprender esta capacidad  de trabajar en equipo le harán un emprendedor colaborativo que sea capaz de trabajar en equipo y poner su capacidad a disposición del resto para conseguir objetivos comunes.

8. Solidaridad

El fútbol implica un desarrollo natural de la solidaridad con el resto de compañeros. En muchos momentos de la competición el futbolista debe acudir en ayuda de algún compañero que está pasando alguna dificultad y hacer un sobre esfuerzo por él ya sea para cubrirle en un desborde que haya sufrido, para la ayuda en una superioridad numérica del contrario, para ofrecerse a recibir un balón cuando el compañero no tiene salida e innumerables situaciones del juego que requieren de esa solidaridad con el compañero. Pero no sólo ahí, hay momentos duros en los que un compañero tiene un error que supone la pérdida de un partido o cuando un compañero es silbado por la afición y sus compañeros están ahí para arroparle y decirle: “tranquilo que estamos aquí contigo”. De ahí que el futbolista desarrolle esa capacidad de forma natural y aplicando esto al mundo laboral será un empleado que apoyará a sus compañeros en momentos difíciles, si es empresario tendrá la capacidad suficiente para dará apoyo a sus empleados en momentos complicados y si es emprendedor estará ahí cuando sus compañeros de aventura emprendedora estén en situaciones de desánimo o desencanto por las que pasa cualquier emprendedor o cualquier startup.

9. Generosidad en el esfuerzo

El futbolista está acostumbrado a dar siempre un poco más, a ser generoso en su esfuerzo por el bien de un colectivo, a dedicar horas de entreno para mejorar su condición física o diferentes habilidades técnico-tácticas. No mira el reloj ni controla la fatiga, está dispuesto a llegar al esfuerzo sin límite y competir hasta la extenuación y defender unos colores que representan a una ciudad y a una afición. Esa generosidad en el esfuerzo hacen de un futbolista que se incorpora al mundo laboral un empleado con un alto valor diferencial a la hora de la implicación y la dedicación más allá de su jornada de trabajo, si está motivado será capaz de dedicar el esfuerzo necesario más allá de las horas que le exija su contrato para alcanzar sus objetivos y si es emprendedor o empresario ese plus que ya tienen por ser su propio negocio o proyecto, a no mirar el reloj se verá multiplicado ya que está acostumbrado a trabajar con generosidad en su esfuerzo.

10. Perseverancia

Foto: Álbum de Julio

Para llegar a ser futbolista debes tener claro que es una carrera de fondo y que hay que ser perseverante, que no es un camino fácil y que te vas a caer muchas veces, pero el jugador de fútbol está acostumbrado a caerse y levantarse muchas veces, tanto en el camino para llegar a serlo como ya siendo futbolista profesional. Sin esa perseverancia no se consigue el sueño, una vez más se muestra otro valor de un empleado, emprendedor o empresario que no todos tienen y que se convierte en fundamental para sobreponerse de los fracasos que que vas encontrando hasta conseguir el éxito y he dicho fracaso sí, pero el futbolista no lo ve como eso, lo ve como una parte más de su aprendizaje y es experiencia que suma para ser cada día mejor e ir superándose.

11. Liderazgo

Imagen: Pinterest

Con el liderazgo se nace, el futbolista que es líder se convierte en pieza fundamental no solo en el rendimiento de su equipo sino en el equilibrio y la fortaleza del grupo. En el mundo laboral tener un empleado con capacidad de liderazgo es un valor añadido que cualquier empresa quiere, para cargos intermedios, para liderar equipos de trabajo, incluso para liderar una empresa. En el mundo del emprendimiento y las startups, todas necesitan un líder, un líder sólido que sea capaz de generar ilusión , compromiso y generar un sentimiento de equipo, que son valor fundamental para el éxito de cualquier proyecto.

Además de estos valores, son innumerables las virtudes o aptitudes adquiridas, como que hacen que un exfutbolista con motivación y ganas de incorporarse al mundo laboral sea un empleado o emprendedor con un alto potencial de crecimiento y rendimiento. Por eso, si tienes la oportunidad de contratar o de emprender un nuevo proyecto con un exdeportista profesional motivado y con ganas de hacer cosas en su incorporación al mercado laboral al acabar su carrera, no lo dudes, dale esa oportunidad que es un diamante en bruto.

Ex futbolista, cree en tus aptitudes, llénalas de motivación y actitud y salta a la cancha de la vida laboral y demuestra, como hacías en el césped, que puedes ser un gran valor en esa nueva etapa que comienza tras tu retirada. Sin miedo a lo desconocido, pide esa oportunidad con las mismas ganas que las pediste el día de tu debut como profesional o como el primer día que te calzaste las botas en tu primer entrenamiento, emprende con la misma ilusión con la que soñabas algún día cuando eras niño en convertirte en jugador profesional, que esa ilusión y esas aptitudes adquiridas bien enfocadas no tienen límites.

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